jueves, 22 de noviembre de 2018


Violencia pasiva.
Violencia que mira.
Violencia que ataca.
Sin mano extendida.
Que en juicio excusamos.
Y alimentamos,
Siempre que cobardes,
La cabeza agachamos.



Violencia adquirida.
La que no es mal vista.
Violencia enemiga.
Que no es perseguida.
Que a la sociedad doblega.
Que a que a la opinión diverge.
La que al poder exime.
Y del noble fin se ríe.




Violencia de no querer ver.
Violencia de acorralar al débil.
Violencia de juicio inmediato.
Violencia contra el victimario.
Violencia de reclamo sin acto.
Violencia de defender lo vano.
Violencia, funesta violencia.
¡Violencia, ignorante violencia!
Violencia que trae el estado.
Sin vacunas de sentido humano.



Violencia, terrible violencia.
Violencia, peligro a conciencia.
Hay que ver el “mientras tanto”
Donde el poderoso.
Tranquilo se lava las manos.
Porque con arma pasiva.


Entre todos nos aniquilamos.
Violencia a la que nos condenamos.
También cuando callamos.
Violencia, pan de cada día.
Con que nos alimentamos.



Tristes estómagos inflados.
De parásitos que provocan muerte,
De boca en boca pasamos.
Regurgitando y devorando.
Envenenando la mente.
Con sucio orgullo en la frente.


Violencia, asquerosa violencia.
Que termina con la gente.
Que atraviesa y desgarra,
A toda noción consciente.



Violencia pasiva.
Violencia enemiga.
Violencia, verdad podrida.
Bajo la máscara de cara digna.
Violencia engreída.
Violencia vendida.
Violencia bien acogida.
Que desde el hogar cobra vida.


¡Violencia, maldita violencia!
Disfrazada de justicia, de moral o pseudociencia.
Violencia, triste ganancia.
De agitación y ríos revueltos. 
La que arde y no se cansa.

De gritos, heridos y muertos.
Violencia que ejecutamos,
Cuando somos manipulados.



Violencia repudio.
Violencia miedo.
Violencia pasiva.
Violencia que enferma y contagia.
Violencia que existe.
Aunque alguien la niegue.
Violencia aprendida.
También permitida.
Violencia tomada.
Que no quiere vida.



Violencia perdida.
Que gana partidas.






Si descubriste que puedes dar una opinión, ejerce ese derecho con libertad y responsabilidad. Infórmatesensibilízate, amplía tu visión y fórmate un criterio propio, algo libre de dogmas y prejuicios, tenaz ante la imposición, para que pueda florecer en la plena convicción.   Si aprendiste a tener ideas, trabaja siempre en ellas, cuestiónalas con frecuencia y no dejes que queden en ceguera. Procura su estado de fruto para que puedan ser alimento y no queden infértiles o peor aún, parásitas. Busca convivir con ellas y caminar al paso del tiempo y la vida, para que sean buenas compañeras y no se vuelvan nunca tus dueñas. Si has logrado lo anterior, comparte. Con la nobleza de brindar, evitando el sucio fin de adoctrinar. Con la valentía y la conciencia de poder de ser destrozado, pero la habilidad de saber reconstruirte al paso. Aprende también a recibir, las diferencias suelen nutrir y la diversidad es necesaria para enriquecer las nociones viciadas. La colectividad puede levantar sobre los cimientos de la individualidad y crear magníficos jardines con los brotes tiernos que son cruelmente pisoteados si se encuentran aislados. Y en este paso, jamás te olvides de DISCERNIR, respeta y defiende el derecho a las opiniones e ideas ajenas, pero no pierdas tu voz, ni dejes que retroceda el trabajo que ejerces sobre tus ideas. Si ya procuras tus pensamientos y sabes opinar con base a ellos, Abre paso a las acciones. Toma un papel activo en la vida que reflexionas, que aquello en lo que piensas no sea un ideal lejano al acto, practica y modifica, crea un pensamiento funcional, arranca los aires sublimes de la racionalidad, tuerce su perfección con verdadera sensibilidad y no sólo mires, camina entre la humanidad. No temas descubrir a cada paso una nueva realidad, ni deslindes tu existencia como parte de lo que hay.  Si ya tomas un papel activo, procura la mejora. Si notas en este proceso, que hay muchas cosas mal, vuelve útil la conciencia y busca soluciones. No condenes tu visión al hartazgo, tu saber a la inutilidad, tu voz al ruido de reclamos sin propuesta. No condenes tu juicio a la crítica que no construye.  Ni des a tus opiniones, ideas y acciones, un falso sentido de superioridad. Pues estamos siempre faltos de algo, propensos a errar y en necesario trabajo continuo. No se trata de defender una perfección que excluya nuestra realidad, sino de trabajar por una realidad mejor para quienes la constituyen. Pues si tenemos todo un mundo para pensar y sobre el cual opinar, tenemos un deber de cuidar. De usar cada derecho con responsabilidad, para conducimos con LIBERTAD, para poder ser y cuestionar lo que ya es y trabajar en que sea mejor lo que aún no ha sido. No importando si nos alcanza la vida para verlo, pues el mundo no se detendrá cuando nos hayamos ido. Yo no busco que piensen como yo, sólo que piensen conmigo. Ya que, de esta existencia, somos todos hermanos y vecinos.  por fortuna, tenemos el bello privilegio de la opinión.  Semilla necesaria, en un mundo al que siempre ha urgido el jugoso fruto de la acción.